Cómo prepararse para la vida después de la universidad 💡
A la hora de elegir dónde vivir durante la universidad, los alojamientos compartidos para estudiantes son una opción muy popular entre los alumnos de primer año. Sin embargo, al ser primer año, la mayoría, si no todos, tus compañeros de piso nunca han vivido fuera de casa antes. Después de haber vivido toda tu vida bajo el techo de tus padres, mudarte a tu propio espacio puede ser un shock, especialmente si algunos de tus espacios son compartidos con otras personas. Es posible que lo que estás acostumbrado a hacer en casa no sea lo mismo que hacen tus compañeros, así que no te sorprendas si en algún momento hay que negociar durante el proceso de adaptación.
Para evitar dramas relacionados con los platos, discusiones sobre quién es dueño de qué aperitivos y a quién le toca sacar la basura comunitaria, vale la pena establecer unas normas antes de que surjan problemas más graves. Al fin y al cabo, nadie quiere un ambiente incómodo en el piso...
Por suerte, Yugo, la marca y gestora global de alojamientos para estudiantes, ha elaborado una práctica lista con las cinco cosas más importantes que debes acordar con tus compañeros de piso desde el principio, para que tu experiencia de convivencia sea fluida y sencilla. Empecemos…
1. Crear un calendario compartido y repartir las tareas comunes.
Ya sea sacar la basura, lavar los platos o fregar el suelo, la limpieza es importante para mantener unos niveles de higiene saludables y también para conservar tu alojamiento en buen estado. Para repartir estas tareas de forma equitativa, crea un calendario compartido (digital o físico) con las responsabilidades de cada persona por semana. Es una buena idea reunir a todos los miembros del piso para repartir las tareas de forma equitativa: a una persona le puede encantar fregar los platos, pero otra puede tener fobia a la comida mojada. Al permitir que cada persona opine sobre las tareas que realiza, es más probable que todo el grupo conviva en armonía. También puedes hacer que las personas se responsabilicen de las tareas que han aceptado.
2. Especificar los niveles de limpieza esperados.
Una vez que hayas asignado tareas a cada miembro del grupo, puede parecer que a partir de ahí todo será coser y cantar. Sin embargo, es posible que el nivel de limpieza de una persona no sea el mismo que el de los demás. Por lo tanto, establece unas normas para asegurarte de que todos los compañeros de piso conozcan y estén de acuerdo con la forma correcta de realizar las tareas. Si alguien no cumple con su parte, habla con él de forma amistosa y buscad una solución.
3. Decide cómo compartirás la comida y el espacio en los armarios.
La comida es algo naturalmente territorial, así que aunque creas que tu compañero de piso no se molestará si le coges un poco de leche de almendras, instintivamente sentirá la necesidad de protegerla. Por lo tanto, asegúrate de establecer pautas específicas sobre qué alimentos se pueden compartir y cuáles son tus provisiones personales. ¿Quizás podéis elegir cada uno su propio armario y tener un armario común para los ingredientes compartidos, como té y café, salsas y condimentos? Incluso podríais acordar un plan de comidas compartidas dentro de la casa, lo que también ayudaría a todos a ahorrar dinero en sus compras individuales. Haz lo que sea mejor para ti, pero recuerda cumplir las normas y no dejarte tentar por los aperitivos de los demás.
4. Crear un presupuesto compartido para el hogar.
El dinero puede ser un tema complicado de manejar por tu cuenta, pero dividir las facturas, los alquileres y los presupuestos domésticos es otra historia. Por suerte, unas cuantas conversaciones incómodas pueden ahorrarte muchos problemas a largo plazo. Configurar domiciliaciones bancarias para cualquier gasto compartido en una cuenta responsable es la forma más fácil de garantizar que todos los pagos se realicen a tiempo. Asegúrate de establecer presupuestos para los artículos domésticos compartidos, como los productos de limpieza, ya que puede resultar costoso que solo una persona se haga cargo de ellos.
5.Decida los límites sociales.
Si uno de tus compañeros de piso es una persona sociable y otra prefiere un estilo de vida más introvertido, pueden surgir conflictos de intereses en lo que respecta a la vida social en el piso. La forma más fácil de garantizar una convivencia armoniosa es mantener conversaciones a principios de año sobre los límites de cada miembro del piso y cómo se pueden alcanzar compromisos. Por ejemplo, si uno de los miembros del piso invita a gente a tomar unas copas en la cocina, ¿por qué no establecer una norma por la que, a partir de las 22:30, los grupos ruidosos se trasladen a un bar o club externo? Habla con tus compañeros de piso con franqueza sobre lo que prefieres y llegad a una conclusión conjunta. Recuerda ser flexible: si alguien tiene un examen difícil, no va a querer escuchar Britney Spears en el karaoke a la 1 de la madrugada. Sin embargo, si es el cumpleaños de un compañero de piso, tal vez Britney Spears sea la banda sonora de la noche. La vida se basa en el equilibrio.
Así que, con estos cinco sencillos pasos, tu experiencia de alojamiento compartido será divertida y sin complicaciones. Recuerda que, si tienes algún problema con tus compañeros de piso o con el alojamiento, puedes ponerte en contacto con el equipo de residentes para que te ayuden y te orienten.
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