Cómo prepararse para la vida después de la universidad 💡
Alejarse de casa puede ser un reto en muchos sentidos, especialmente cuando se trata de administrar tu propio dinero. Entre el alquiler, la compra y alguna que otra pizza a altas horas de la noche, la cuenta bancaria de un estudiante medio rara vez tiene respiro.
En nuestra reciente encuesta sobre habilidades esenciales para la vida de los estudiantes, la gestión del dinero se mencionó repetidamente como una de las principales habilidades que los padres intentan enseñar a sus hijos adolescentes antes de que vayan a la universidad.
Sin embargo, a pesar de su importancia percibida, los datos también muestran que muchos estudiantes aún carecen de conocimientos financieros básicos.
Entonces, ¿cuál es el secreto para administrar el dinero? En esta guía, te explicaremos los conceptos básicos sobre facturas, presupuestos y operaciones bancarias para que nunca más tengas que preocuparte por esas incómodas conversaciones del tipo «¿me prestas diez libras?».
La banca es una parte fundamental de la gestión del dinero que puede resultar abrumadora cuando se llega por primera vez a la universidad. De hecho, menos de una cuarta parte (23 %) de los estudiantes de nuestra encuesta reciben formación sobre cómo configurar una domiciliación bancaria antes de comenzar su primer trimestre.
Antes de que puedas adentrarte en la emocionante mundo de los débitos directos, necesitarás tu propia cuenta bancaria. Si aún no la has abierto, quizá te interese considerar una cuenta especial para estudiantes, que ofrece una serie de ventajas pensadas específicamente para los estudiantes con poco dinero.
Una de las mejores ventajas para estudiantes es un descubierto grande y sin intereses, que te dará un respiro adicional hasta la próxima cuota de tu préstamo estudiantil. Puede que te evite la vergüenza de que te rechacen la tarjeta en una salida nocturna.
Consejo importante: Hacer un presupuesto es la mejor manera de evitar los descubiertos y las deudas innecesarias. Si tienes problemas económicos, habla siempre con el servicio de asesoramiento para estudiantes de tu universidad.
Además, muchos bancos ofrecen una tarjeta de descuento ferroviario gratuita. tarjeta de tren para obtener grandes descuentos en billetes de tren u otras promociones, como descuentos en restaurantes y cines, por lo que vale la pena comparar para encontrar la mejor oferta.
Si te encuentras en la privilegiada situación de tener más dinero del que necesitas, quizá te interese abrir una cuenta de ahorro de fácil acceso, en la que podrás obtener intereses por el excedente. Con una cuenta de fácil acceso, podrás retirar dinero cuando lo necesites.
No hay nada peor que ver cómo tu préstamo estudiantil finalmente llega a tu cuenta, solo para que se destine directamente al pago de facturas. A pesar de la desalentadora regularidad de estos gastos, nuestra encuesta reveló que solo el 37 % de los estudiantes aprenden a pagar una factura antes de salir de casa.
Por suerte, el proceso de pago de una factura es bastante sencillo: solo hay que comprobar que los datos de pago son correctos, elegir un método de pago y asegurarse de que los fondos se envían a tiempo cada mes. Para no olvidarse nunca de un pago, lo mejor suele ser configurar una domiciliación bancaria.
Entonces, ¿a qué nos referimos exactamente cuando hablamos de facturas? Aquí tienes una lista completa de los diferentes gastos a los que puedes tener que hacer frente como estudiante:
Puede parecer una lista abrumadora, pero no temas, ya que hay algunas tácticas que puedes utilizar para mantenerte al día con tus facturas. Si vives con compañeros de piso, considera la posibilidad de crear un grupo en una aplicación para compartir facturas como Splitwise para asegurarte de que todos paguen su parte correspondiente. Algunas aplicaciones bancarias como Monzo , también te permiten dividir las facturas entre grupos.
Incluso puedes abrir una cuenta bancaria separada para las facturas o utilizar huchas en tu aplicación bancaria para apartar el dinero. La regla de oro es reservar lo que necesites para las facturas de tus ingresos mensuales antes de tener en cuenta otros gastos opcionales, lo que nos lleva al siguiente tema...
Suena tan divertido como una clase a las 9 de la mañana, pero la elaboración de presupuestos es probablemente el aspecto más importante de la gestión del dinero para los estudiantes. Y, sin embargo, la mayoría de los estudiantes —el 64 %, de hecho— llegan a la universidad sin que nunca se les haya enseñado a elaborar un presupuesto y a cumplirlo.
Entonces, ¿por dónde empezar? No es necesario que lleves un control minucioso de cada céntimo que gastas, pero tener una idea aproximada de tus ingresos y gastos te será de gran ayuda. Aquí tienes un sencillo proceso de tres pasos que puedes seguir para empezar:
Si quieres llevar tu presupuesto al siguiente nivel, puedes establecer límites en tus gastos. La regla del 50/30/20, según la cual se destina el 50 % del dinero a necesidades, el 30 % a deseos y el 20 % a ahorros, es muy popular, aunque quizá sea más realista algo así como 60/35/5.
Aplicaciones como Monzo y Starling pueden ayudarte a controlar tus gastos. Y recuerda, hacer un presupuesto no significa dejar de divertirte, ¡sino saber cuánto puedes permitirte gastar en diversión!
A estas alturas, ya estás en camino de dominar los conceptos básicos de la gestión del dinero, pero ¿qué tal algunos consejos prácticos para que tus libras rindan aún más? Aquí tienes diez formas sencillas de ahorrar dinero mientras disfrutas de tu vida estudiantil:
Vale, puede que después de leer esta guía no consigas acumular una fortuna generacional, pero al menos deberías poder sobrevivir hasta el próximo pago de tu préstamo y, quién sabe, quizá empezar a ahorrar para cuando te gradúes.
En última instancia, la gestión del dinero como estudiante consiste en ser prudente con tus finanzas, pero sin dejar de disfrutar de tu experiencia universitaria. Con un poco de planificación, podrás disfrutar de esas noches memorables y aún así tener comida en la nevera para el día siguiente.